dimecres, 7 de març del 2018

L'últim diumenge sota la històrica marquesina del Mercat de Sant Antoni

Ja falta poc perquè el Mercat Dominical de Sant Antoni torni a casa...  avui us portem un vídeo de betevé, gravat el 17 de juliol de 2011 l'últim diumenge sota la històrica marquesina del Mercat de Sant Antoni.
Un altre oportunitat per veure alguns paradistes, els carros i l'anyorada marquesina.




Segons l'Ajuntament al tornada està prevista pel mes de maig:

"Les obres estructurals del Mercat de Sant Antoni ja s’han acabat, i ara només queda que els paradistes s’hi instal·lin, perquè un cop ho hagin fet, a l’abril, es decideixi conjuntament la data concreta de l’obertura definitiva d’aquest mercat històric."
"Les 78 parades del mercat dominical de llibres ocuparan l’exterior del recinte a les voreres contràries dels carrers de Tamarit i del Comte d’Urgell. S’hi instal·larà una marquesina d’estructura lleugera de tres metres d’alçada que en algunes zones serà retràctil."






Si teniu fotos vostres de qualsevol any del Mercat no dubteu en enviar-nos-les al nostre mail: amicsdeldominical@gmail.com

Moltes gràcies per endavant!

diumenge, 4 de març del 2018

El Mercat vist per J. Subietas-Lleopart

Avui us portem un dibuix del Mercat de Sant Antoni de J. Subietas-Lleopart publicat a la revista Ilustració Catalana l'octubre de 1890.



En aquest número de la revista es feia una retrospectiva del llegat de qui va ser alcalde de Barcelona Francesc de Paula Rius i Taulet.



Si passeu un diumenge pel Mercat Dominical de Sant Antoni no deixeu de cercar entre les parades que ofereixen aquest tipus de revistes antigues... són una meravella, un goig i una alegria per la vista... capaces de tornar-nos el caliu d'una altra època.

Si teniu fotos vostres de qualsevol any del Mercat no dubteu en enviar-nos-les al nostre mail: amicsdeldominical@gmail.com

Moltes gràcies per endavant!

Font: Biblioteca Virtual de Prensa Histórica

dijous, 1 de març del 2018

Santiago Rusiñol en la Feria de Bellcaire

«Allí entre lo viejo se encuentra á veces lo antiguo. Y los que sentimos amor por los pobres restos del pasado; los que escuchamos atentos el habla del recuerdo con la fe de la manía; los que buscamos entre aquellos montones algo que nos explique las sensaciones de otros tiempos ¡cuantas sentidas historias hemos podido adivinar en aquél fondo de ruinas!»



Este es un fragmento de "La feria de Bellcaire" de Santiago Rusiñol.  Publicado en castellano por primera vez en la edición del 21 de marzo de 1890 en La Vanguardia.



La feria de Bellcaire fue predecesora del Mercat Dominical de Sant Antoni y del mercado de Encants.

Puestos callejeros en torno al mercado de Sant Antoni, en la calle Comte d’Urgell, en una postal del segundo decenio del siglo XX. [ Frederic Ballell / AFB ]


Posteriormente, en el año 1896, 'La fira de Bellcaire', aparecería en catalán dentro del volumen 'Anant pel Món' publicado por Tipografia de «L'Avenç».  Podéis leer aquella versión en esta entrada de nuestro blog.

Els encants de sant Antoni, Barcelona, 1913.

Os dejamos con la transcripción del artículo 'La Feria del Bellcaire':



La feria de Bellcaire

Se extiende alrededor del mercado de San Antonio, adosadas sus tiendas ambulantes al pié de los grandes muros de hierro; continúa por las anchas y fangosas aceras de la calle de Urgell expuesto el género á la venta sobre el mismo húmedo terreno, y forma al cruce de las Rondas un círculo de barracones compactos y pintorescos debajo de los plátanos, cuyas ramas secas y nudosas se extienden cuajadas de bolas de color terroso, semejando en parejas bandadas de gorriones acurrucados por el frío. Los domingos por la mañana, cuando los tranvías bajan llenos de obreros que de los pueblos del llano acuden á la ciudad para hacer sus compras y solazar su espíritu; cuando el mercado lanza por sus anchurosas puertas la multitud de sirvientas con las cestas repletas como cuernos de la abundancia; cuando las calles, del Hospital y del Carmen son dos ríos de gente que desembocan al pié de la feria, es brillante espectáculo aquel colmenar bajo los rayos de un sol hermoso, el ir y venir y detenerse delante de las improvisadas tiendas cuajadas de desechos arruinados; y forma extraño contrasta ver al pueblo con sus atavíos nuevos, delante de aquellos restos viejos esparcidos por el suelo en incoherente algarabía.

En nada se parece está feria á las que en todos los pueblos se efectúan en sus fiestas mayores. En aquéllas el que acuda para hacer compras va para cumplir un deseo; en ésta, es la necesidad la que llama á los desgraciados; allí van á componerse con lo nuevo, aquí á vestirse con lo viejo; allí van con el deseo de ataviar su cuerpo y aquí con la urgencia de ocultarlo á la intemperie; allí se expenden ilusiones y en esta desengaños. Los tenderos no ponderan con sus gritos su género como en aquellas donde han da luchar con el capricho. Aquí saben de antemano que es la desgracia lo que ha de socorrer su venta, y esperan tendidos y soñolientos á que el infortunio les lance compradores.

No hay que preguntar lo que buscan y desean al acercarse á la tienda: descalzos se presentan si necesitan zapatos; ateridos de frío si les falta un abrigo; descubierta la cabeza si les falta sombrero; y allí, entre lo mucho y malo que el infortunio y la miseria acumula, no escogen lo que más adorna sino lo que más abriga, y encuentran en aquel cementerio de restos inanimados, pobres prendas remendadas para no morir de frío y seguir luchando con la vida.

Allí va á parar lo que el mundo arroja por la ventana por cansancio y por hastío: lo que empeña el hambre en las casas de préstamos; lo qua desborda del lujo y desprecia la opulencia; todas las reliquias que deja sobre la tierra la presencia de la muerte; los recuerdos todos que abandona el tiempo con su quieto olvido se extienden descoloridas sobre aquellas aceras y el sol no obstante, con hermosa inconciencia, ilumina y calienta aquellos fríos despojos y convierte aquel cuadro dé miseria, en brillantísimo escenario de colores, donde la luz del cielo, la vibración del espacio y el aire de la mañana convidan á vivir y á hacer olvidar las penalidades del hombre ante el cuadro seductor da la Naturaleza.

Allí entre lo viejo se encuentra á veces lo antiguo. Y los que sentimos amor por los pobres restos del pasado; los que escuchamos atentos el habla del recuerdo con la fe de la manía; los que buscamos entre aquellos montones algo que nos explique las sensaciones de otros tiempos ¡cuántas sentidas historias hemos podido adivinar en aquél fondo de ruinas!!

Todo recuerda allí algo que fué y que ya no existe; cada fragmento lleva en su mugrienta patina el contacto de una mano cariñosa, el sello de una ilusión, ó el rasguño de un desengaño; el roce de la vida está latente todavía en aquellos míseros despojos tibios aun y palpitantes: en muda y triste quietud guardan profundos secretos de que fueron testigos y parecen avergonzados de verse desnudos y miserables delante dé un cielo azul que las sonríe y bajo la mirada escrutadora de un mundo de curiosos que le contempla impertinentes.

Sobre aquel campo de batalla revuelto y destrozado, al azar se complace en formar dolorosos epigramas y contrastes de ironía. Allí hemos visto, al lado de una cuna caliente todavía de la vida qua ha dejado el nido para volar por la tierra, coronas funerarias de lance que aguardan una tumba para servir de recuerdo; allí al lado de un blanco vestido de novia roído por el tiempo y perdido el color, que fue de rosa un día para la que vistió su inmaculada blancura, instrumentos de cirugía inservibles de puro haber servido y que hacen desfilar por la mente el recuerdo de días de luto y noches en vela pasadas en ansiedad profundas, guardando sus afiladas puntas todavía él hollín del sufrimiento; allí al lado de un traje dé bailarina que guarda el sudor de la juventud, y del vicio, instrumentos de labranza, brillantes los bordes del sudor del trabajo; allí al lado de juguetes arrebatados á los niños por la despiadada muerte y que hacen llorar y reír á la infancia, dentaduras postizas que proclan la vejez y que como artificiales fragmentos de un esqueleto han encontrado su tumba artificial en aquel vasto cementerio.

Allí van á parar las eminencias de un día, los ídolos caídos, las glorias ya marchitas, las coronas de laurel y las condecoraciones arrastradas por la corriente del olvido. Los retratos de artistas y políticos, de sabios y actores, de filósofos y poetas, yacen allí por el suelo en montones de papel rojizo vendidos á dos céntimos la libra para imprimir en su superficie el rostro de otros héroes y de otros ídolos reemplazados en el altar de la moda. El talento de los hombres se calcula allí por el peso de sus libros; las obras de los artistas se estiman por el valor del marco; el ejército por el oro de sus galones; por los pájaros disecados los naturalistas y por el hierro de sus instrumentos los físicos y matemáticos.

Todo, todo yace allí revuelto en tropel confuso, todo duerme allí en el mismo fango, sentimientos y pasiones, vicios y virtudes; solo el recuerdo vive, late y está velando en aquellas pobladas soledades y á cada paso se detiene el pensamiento á meditar el pasado, y á escuchar los lamentos de aquellas pobres reliquias.

Un montón de botellas vacías, nos explican en su mudo lenguaje las ebrias sensaciones y delirios voluptuosos que el jugo de sus entrañas hizo levantar del fondo del espíritu en alegres y lejanas orgias; un sencillo telar de bordados con la labor interrumpida nos inicia en un secreto, la transición quizás que media entre el trabajo abandonado y e1 abandono del cuerpo; como un dominó rosa pálido convertido en modestas cortinas la rehabilitación tal vez de la mujer caída; dos retratos de amarillo Daguerrotipo cobijados en un mismo marco nos dicen que un día se unieron dos almas en el camino del mundo para seguir juntas la peregrinación de la vida; el proyecto de una máquina en miniatura descubre el afán de renombre de un ser ignorado y entre la multitud perdido, como el boceto de un cuadro amarillento el sueño de gloria de un artista.

Centenares más de objetos avivan la curiosidad, motivan al horror ó despiertan la simpatía: largas filas de calzado en las que las medias suelas se han ido sobreponiendo como en la tierra las capas geológicas; jaulas abandonadas de las que los pájaros volaron y, que aguardan en la prisión de sus hierros á otros pobres cautivos; trenzas de lance mustias y marchitas como arrancadas de las paredes de un santuario donde sirvieran de exvoto; el sello de una sociedad de crédito que el descrédito llevó sin duda á la bancarrota echando al par del timbre una multitud de parroquianos á la feria; mil objetos más unidos per la desgracia que formarían inmenso catálogo de dolores humanos; un arpa sin cuerdas; unos gemelos sin cristales; estuches de joyas mostrando en su abierta boca el molde de lo que contuvieron; calendarios de años atrasados, y otros objetos más que no recuerda la memoria y que llevan la amargura al corazón del que quiere revolver el fondo de aquella negra espuma que lanza el mar de la humanidad en los temporales de la vida. Tal es la triste feria. Feria de luto á pesar de celebrarse en días festivos; feria de tarde nublada a pesar del Sol de nuestra tierra que la alumbra; de destierro y abandono, a pesar del bullicio que la envuelve en oleadas de colores. Es la hierba del sabio de Calderón, que escupe la miseria en las grandes ciudades y cuyos míseros despojos sirven de abrigo á otros seres más pobres todavía que acuden á aquel refugio en esfuerzo supremo como quien va á la tierra de promisión de su pobreza, como quien alienta la última esperanza antes que la desesperación se apodere de su alma y entra el desfallecimiento en su ánimo abatido.

Los objetos expuestos á la intemperie esperan su destino pendiente de aquella postrera visita de aquella exhibición ambulante depende el pedregoso camino que han de continuar siguiendo; allí su suerte se regatea hasta el último céntimo, pero la fatalidad está escrita en su patina y sea cual fuera la mano que ayude á levantarlos, no han da formarse ilusiones del porvenir amargo, pues es cosa segura que en el curso de su duración, ya quebrantada, sólo les queda que ver nuevos sin sabores y miserias nuevas; enjugar más lágrimas y oír nuevos lamentos, pasar otra vez más por las casas de préstamos, abrigar cuerpos macilentos y asistir á supremas angustias, para volver al fin, empapados de desinfectantes y con nuevas heridas á mostrar su dolor bajo el Sol radiante en las húmedas aceras de la feria de Bellcaire.

SANTIAGO RUSIÑOL


dissabte, 24 de febrer del 2018

El Mercat de Sant Antoni l'any 1887

Fotografia del llibre Barcelona fa cent anys, de l'Editorial Rourich, 1987

EL MERCAT DE SANT ANTONI (1887)

Inaugurat no fa gaires anys, és sens dubte el mercat més bonic de Barcelona. Dels altres sis que actualment hi ha entre la ciutat vella i els barris moderns, només el mercat de la Boqueria és més extens, encara que ni és tan bonic, ni tan còmode.

El seu traç fent una creu, forma quatre grans naus que s'ajusten en la rotonda central. Són molt notables la seva estructura de ferro i l'atenció que s'hi va posar per a aconseguir una bona ventilació i lluminositat, tan necessaris en locals als quals va diàriament molta gent.


Si teniu fotos vostres de qualsevol any del Mercat Dominical de Sant Antoni no dubteu en enviar-nos-les al nostre mail: amicsdeldominical@gmail.com

Gràcies per endavant!




dimecres, 21 de febrer del 2018

El Mercat Dominical l'any 2010

Avui us portem un fragment del documental 'Sant Antoni, el meu barri', de Joan Vázquez. Va ser gravat l'any 2010, abans del trasllat a la carpa del carrer Urgell. De manera que podreu veure imatges del Mercat Dominical de Sant Antoni quan encara era sota la històrica marquesina que rodejava l'edifici del Mercat.



Aquest fragment és un petit resum ben emocionant de les activitats que gaudim cada diumenge... llibres, còmics, revistes, papers, col·leccionisme... l'intercanvi de cromos...

A més, hi podreu veure al Joan Pascual que va ser president durant molts d'anys de l'Associació del Mercat Dominical i els paradistes Joan Vall, especialitzat temàtica en cinematogràfica i el Lluïs Millà el quart d'una generació més que centenària de llibreters al Mercat... i com no... podreu gaudir de la recollida dels carros, essència del nostre Mercat.

Podeu veure molts vídeos més al nostre canal de YouTube.

diumenge, 18 de febrer del 2018

Avui us portem un altre història de recuperació de la memòria gràcies al Mercat Dominical Sant Antoni...

L'any 1947 la llibreria Millà (amb parada des de sempre al Mercat) va editar el llibre El Circo en la vida barcelonesa, d'Antonio R. Dalmau... Gairebé 50 anys després Ramon Bech Batlle, un apassionat del món del circ, va trobar un exemplar al Mercat de Llibres de Sant Antoni descobrint el passat extraordinari de la ciutat sobre el circ... 



Seguint aquest fil va anar recopilant més informació i va començar a gestar el llibre La història del circ a Barcelona, del segle XVIII a l’any 1979 que va editar l’Ajuntament de Barcelona i Viena Edicions l'any 2015, després de vuit anys de recerca i estudi. 


[ Font: Viena Editorial ]

Una edició amb una història fascinant, plena d'imatges sensacionals que ens han emocionat.

Acròbates al carrer de Santa Anna fa més de 100 anys (1901). Foto: José Corrons Gutiérrez.

Arribada a I'Estacló de França de Barcelona del faquir Sunahya, el 1929. Foto: GASPAR, SAGARRA I TORRENTS

Ós ballant al carrer. Foto: Adolf Mas



Dalí i una contorsionista del Circo Americano (1972) Foto: JOSEP POSTIUS - ARXIU FOTOGRÀFIC

Elefants per Barcelona anunciant un espectacle del circ Olympia / PÉREZ DE ROZAS - ARXIU DE BARCELONA

Podeu llegit molt més i una interessant entrevista a l'excel·lent bloc Bereshit: la reconstrucció de Barcelona i altres mons

I si esteu interessats en el món del circ Ramon Bech Batlle manté una estupenda pàgina a Facebook on va publicant interessantíssims posts: https://www.facebook.com/ramon.bechbatlle.

dimarts, 13 de febrer del 2018

El Mercat de Llibres d'Ocasió del Paral·lel vist per Josep Badosa Montmany

Avui us portem una fotografia del Mercat de Llibres d'Ocasió al Paral·lel feta pel fotoperiodista Josep Badosa Montmany a principis dels anys 30. L'any 1937 aquest mercat de llibres tornaria sota la marquesina del Mercat de Sant Antoni, convertint-se en el nostre Mercat Dominical Sant Antoni.

Font: Arxiu Fotogràfic de Barcelona

Des de aquí volem fer una crida i us animem perquè ens envieu les vostres fotos del Mercat de qualsevol any... ho podeu fer al nostre mail: amicsdeldominical@gmail.com

... perquè el cert és que no hi han massa imatges del nostre Mercat dels anys 70s, 60s, 50s, ... i sobretot dels anys posteriors a l'acabament de la Guerra Civil.

Gràcies per endavant, Amics!

Josep Badosa Montmany va ser un pioner del fotoperiodisme i la seva prematura mort l'any 1937 va escapçar una brillant carrera.

Retrat de Josep Badosa en els anys trenta. Font: La Vanguardia
És una llàstima que no es pogués preservar bona part del seu treball perquè "... el seu fill, Josep Maria Badosa, va haver de lliurar en acabar la guerra part del material de la Guerra Civil que guardava, ja que Badosa va fomar part del grup de fotoperiodistes catalans, com Torrents, Gaspar, Brangulí, Centelles o Pérez de Rozas, que van cobrir la guerra."



El 1932 Badosa va ser el primer fotògraf català a utilitzar una càmera Leica de pas universal, amb tants bons resultats que els fotògrafs Centelles i Pérez de Rosas van ser els primers a seguir-lo.

Font: Diari Ara